Ha vuelto Scheer con sus noticias.La Conselleria de Justícia está enfrascada desde hace tiempo en las labores de limpieza de los depósitos judiciales de Catalunya, que estaban en una situación caótica.
Lo increíble, visto lo visto, es que se pudiera encontrar algo en las estanterías de estos almacenes destinados a guardar objetos y enseres vinculados a procesos judiciales, desde piezas consideradas pruebas de cargo hasta material incautado por la policía.
En estos lugares permanecen en custodia desde el cuchillo utilizado en una agresión hasta los tejanos falsos decomisados en una operación antipiratería.
El plan que está desarrollando la Generalitat y que se inició hace unos dos años está dando su fruto, aunque aún falta trabajo por hacer. No solo se ha ordenado e inventariado los objetos depositados en esos almacenes, sino que también se ha acelerado y potenciado la destrucción de material inservible, sin valor y que desde hacía años dormía en cajas a pesar de que el proceso judicial estaba finalizado.
Pero en esa compleja labor, en la que ha sido imprescindible la colaboración de los estamentos judiciales, se han producido hallazgos sorprendentes, como huesos, restos de dedos o un cráneo. También se han encontrado bolsas de pan integral --por supuesto caducado--, un saco lleno de bocadillos de chorizo y latas de sardinas. Los responsables de este servicio aún se preguntan para qué se guardaban esos objetos perecederos y por qué no se han destruido antes, sobre todo si el proceso judicial estaba concluido.
Caso aparte son las armas de fuego --en algunos casos verdaderos arsenales-- encontradas en los depósitos judiciales ahora reorganizados y que, legalmente, deberían estar en manos de la Guardia Civil para su custodia. O ese artefacto sospechoso con pilas y cables que quizá nunca debería haber estado en las estanterías de uno de esos almacenes, pues, aun siendo lugar seguro, estaba bastante desordenado.
La Administración autonómica no solo pretende con ese plan reordenar los depósitos judiciales, sino también optimizar el espacio disponible en ellos. En algunos casos, se ha llegado a dejar libre, una vez efectuada la limpieza y reorganización de los enseres, entre un 30 y un 40% del local. A pesar de ser un gasto intangible, si se cuenta el coste del metro cuadrado de almacén, el ahorro es importante. En Barcelona funciona un depósito y además se utilizan 40 contenedores en la Zona Franca (que cuestan 180.300 euros al año).
Desde que puso en marcha el plan se han dado de baja más de 50.000 expedientes de piezas de convicción (objetos vinculados a un proceso judicial), la mitad de ellos en la ciudad de Barcelona, según datos de la Generalitat. De esta manera, por ejemplo, se han destruido 55.000 piezas de ropa de lujo falsificadas, 43.700 encendedores y 40.100 gorras, así como 800 cajas de triángulos de señalización de vehículos no homologados que estaban almacenados en tres contenedores de gran volumen en la Zona Franca. Todo ello bajo la pertinente orden judicial.
Pues que quieres que te diga, antes de destruir todos estos artículos podrían donar los que fueran aprovechables a alguna ONG, no creo que a la gente que no tiene con que vestirse le importe demasiado llevar falsificaciones de marcas que seguramente ni conocen.




















1 comentario:
Alli es donde van a parar nuestros impuesto a mantener toda esta mierda. Que verguenza!!!!!!
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