Como Scheer me tiene un poco abandonada y hace días que no me envia ninguna de las suyas, he encontrado yo una noticia que bien podría ser de las que él escoge (aviso que un poco desagradable o al menos a mí me lo ha parecido, sobretodo cuando entran en detalles escabrosos).
Las hermanas Josephine y Valmai Lamas, de Londres (Reino Unido), han escogido una forma poco ortodoxa de venerar a su madre, que murió hace diez años.Resulta que en lugar de sellarla en una tumba del Sahara, colocarle una lápida de piedra en un cementerio lleno de flores o poner un homenaje en alguna iglesia medieval, decidieron congelarla en una agencia funeraria.
Todos los sábados a la hora del almuerzo, Valmai se sienta junto al cadáver, mientras que Josephine se encarga de maquillarla y colocar rellenos de algodón fresco donde alguna vez estuvo el estómago.
El problema es que el embalsamamiento inicial, que seguramente les permitió pensar que su madre estaba profundamente dormida, se ha empezado a disolver y, de la cintura para abajo, ya es un esqueleto.
La parte superior del cuerpo ha empezado a deteriorarse a tal punto que el rostro está cubierto de un pergamino arrugado y fino que alguna vez fue piel.
Algunos familiares de las hermanas Lamas han empezado a alarmarse con la curiosa lealtad de las dos hijas, que no ven nada de malo en visitar a la madre muerta aunque, dentro de poco, no les quedará mucho que maquillar.
Primos y sobrinos opinan que ya es suficiente. Los dueños de la agencia funeraria dicen que, mientras que sigan pagando los US$40 mensuales que abonan por el alquiler del congelador y en tanto el cadáver no viole ninguna ley sanitaria, van a seguir ofreciendo tan inusual servicio.
Qué manera más horrible de afrontar la muerte de un ser querido, aunque supongo que a ellas les debe funcionar...




















7 comentarios:
como dice un amigo, tiene que haber de todo en este mundo...
Eso sí que es no aceptar algo que no gusta, ¿eh? Qué tías.
¡Besotes mil!
Espantoso...
Dios bendito.....
Hay gente extraña en este mundo
Lo entendería si la madre se conservase bien, pero aquí hablan que la madre se está empezando a deteriorar. Ahí es cuando ya empieza a ser demasiado escabroso.
demasiado creepy!... vaya que lo que les hace es un psicoanalista... aunque para los de la funeraria es todo un negocio el lucrar con la muerte ...
por dios, por dios, por dios.
Sin más palabras me quedo.
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