Me lo he pensado bastante antes de escribir esta entrada, porque soy bastante reticente a compartir mis sentimientos, pero dentro de la filosofía con la que empecé este blog (la de un diario personal donde reúno todo lo que me interesa o me llama la atención por cualquier razón), no se me ocurre cómo podría ignorar esta fecha y lo que para mí significa.Este sábado hizo un año.
Ha pasado un año ya desde que un cúmulo de casualidades culminó con una copa en un bar un viernes por la noche. Y con kikos, muchos kikos.
Ha pasado un año desde aquella primera noche contigo explicándote batallitas de pollos y demás bichos, que tú soportaste estoicamente e incluso conseguiste que creyera que te hacían gracia.
Un año desde que entraste en mi vida y me demostraste con creces que había hecho bien en no conformarme con lo que tenía, que había algo mejor, algo único y que si la probabilidad te sonríe lo puedes encontrar.
Un año largo en el que hemos compartido muchas cosas y que hemos culminado con la incorporación a la familia de un nuevo miembro (canino, para más señas) porque tú sabías que por mucho que lo negara y por mucho que me queje cuando hace alguna trastada, lo necesitaba.
Porqué cuando creo que no haremos nada especial para celebrarlo, tú me sorprendes con un ramo de rosas blancas, porqué tú no tienes la necesidad de comprarlas rojas porque lo manda la tradición, porqué no haces nada para quedar bien y eso le da un valor incalculable a todo lo que haces.
Espero que lleguemos a celebrar tantos que no podamos recordar cuántos son.




















2 comentarios:
Él seguro que es un romántico empedernido aunque se haga el duro, que lo sé XD.
Felicidades a ambos.
Me he quedado sin palabras!!! El post más bonito que has puesto, espero que no se me enfade Leela por sus post.
Un beso, bicho.
Post a Comment