Con dos meses de retraso sobre la primera estimación y dos días después de la última previsión, pero por fin ha terminado el suplicio.
Se acabó perseguir al contratista todo el día, escuchar excusas estúpidas que intentan justificar que no se saben organizar, tener gente en casa a todas horas, almacenar cantidad de cacharros que no sabes ni para que sirven en todos los rincones hasta que se dignen a venir a utilizarlos o a recogerlos, los ruidos, el polvo por todas partes ...
Pasará mucho tiempo hasta que decida volver a llevar a cabo cualquier tipo de reforma.
Ahora pienso disfrutar de como ha quedado el piso y olvidarme de lo doloroso del proceso que ha llevado a tal fin.




















2 comentarios:
Ahora a disfrutar de los cambios, un día de estos también tendré que hacer reformas... pero en invierno da un poco de pereza, la verdad...
Blogosalu2.
Eso, a disfrutar Lucía, felicidades, y ya sabes, olvídate de reformar nada durante una buena temporadita XDD
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