El Estado más pequeño del mundo, Sealand, una antigua plataforma militar con 550 metros cuadrados habitables situada en el mar del Norte a la altura de las costas inglesas, está en venta 40 años después de su fundación por un britáanico excéntrico llamado Roy Bates, que la compró en 1967.
El principado de Sealand es de hecho un Estado autoproclamado que ningún otro ha reconocido. Ocupa una antigua plataforma metálica, Roughs Tower, asentada en dos torres de cemento armado a la altura de Harwich (este de Inglaterra) y construida en 1941, durante la Segunda Guerra Mundial, para instalar una batería antiaérea.
Por dicha plataforma, a la que se accede únicamente en helicóptero o barco, los propietarios piden 10 millones de libras (15 millones de euros) y detallan sus cualidades: vistas infinitas al mar, tranquilidad absoluta garantizada, nada de impuestos.
En 1967 Roy Bates, ex mayor del ejército británico, ocupó la plataforma con su familia y declaró que como está situada en aguas internacionales podía ser considerada un Estado y se autoproclamó "príncipe".
Al año siguiente, la Royal Navy intentó echar sin éxito al "rey de Sealand" y se llevó varios cañonazos tirados desde la plataforma.
Más adelante, un juez dio la razón a Roy Bates contra el Gobierno británico y estimó que Sealand se encontraba más allá del límite de las aguas territoriales del Reino Unido.
En 1974, el "rey de Sealand" elaboró una constitución, a la que se sumaron bandera, himno nacional, moneda oficial (el dólar de Sealand, en paridad con la divisa norteamericana) y pasaportes como símbolos de soberanía.
Por dicha plataforma, a la que se accede únicamente en helicóptero o barco, los propietarios piden 10 millones de libras (15 millones de euros) y detallan sus cualidades: vistas infinitas al mar, tranquilidad absoluta garantizada, nada de impuestos.
En 1967 Roy Bates, ex mayor del ejército británico, ocupó la plataforma con su familia y declaró que como está situada en aguas internacionales podía ser considerada un Estado y se autoproclamó "príncipe".
Al año siguiente, la Royal Navy intentó echar sin éxito al "rey de Sealand" y se llevó varios cañonazos tirados desde la plataforma.
Más adelante, un juez dio la razón a Roy Bates contra el Gobierno británico y estimó que Sealand se encontraba más allá del límite de las aguas territoriales del Reino Unido.
En 1974, el "rey de Sealand" elaboró una constitución, a la que se sumaron bandera, himno nacional, moneda oficial (el dólar de Sealand, en paridad con la divisa norteamericana) y pasaportes como símbolos de soberanía.
Realmente vivimos en un mundo extraño ...Alguien se anima?? Ahora ser principe o princesa ( o mejor rey o reina, ya puestos) está al alcance del que posea la suma necesaria para la transacción.




















3 comentarios:
Nos lo compramos a medias? De todas maneras vistas infinitas al mar pero no creo que pudiéramos plantar nada allí ni organizar una liga de fútbol ni nada con tan poco espacio, jejeje.
Vaya chorrada. Vivimos en un mundo de pirados.
Yo sigo sin considerarla un país, el país más pequeño es Mónaco, por mucho que a este multimillonario excéntrico le de por inventarse cosas.
Además que cuando el tiempo arrecie en el mar, tiene que dar un cague ver las olas esas que no veas. ¿Y si se hunde la plataforma?
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